Recompénsate cuando consigas tus objetivos. Recompénsate también cada día de práctica.
La recompensa puede ser algo sencillo como darte permiso para tocar el tema que más te guste, los riffs que más te motiven, etc.
Después de practicar todos esos ejercicios técnicos intensos, regálate unos minutos al final de cada sesión para tocar lo que quieras.